Las bondades de la cocina peruana están íntimamente ligadas a su historia. El mestizaje que se dió producto de la invasión europea con los habitantes originarios del Perú y posteriormente la llegada de los africanos, junto con la migración de asiáticos; ha dado como resultado, una mezcla rica de ingredientes y sabores. La cocina no escapó a ese mestizaje cultural.

La comida peruana se presenta orgullosa cuando exhibe entre sus platos algunos de los productos autóctonos de esa región, como la gran variedad de tipos de papa o de maíz. Al igual que la gran variedad de fauna marina que tiene su abundante costa. No extraña que a la hora de mezclar los productos del mar con ingredientes y técnicas de cocción, genere como resultado, un plato único.

Sin embargo, la comida peruana no se ha cerrado a la introducción de sabores e ingredientes foráneos y ha mantenido la magia de combinar de manera equilibrada la creación de comidas de fusión que conservan el sabor de lo originario.

Esta característica no es solo una variante de la cocina que se consigue en Perú, sino también de la comida peruana que se obtiene fuera de sus fronteras. Adonde quiera que vaya en situación de migración un grupo de peruanos, llevarán consigo la marca inconfundible de la gastronomía peruana. De esta manera, a través de los sabores, invitarán a los comensales de otras naciones a conocer las raíces gastronómicas de su amado país.

El turismo en Perú no solo se destaca por ser la cuna de una de las civilizaciones más antiguas de la región. Así como Chile se destaca como una opción para la visita de sus viñedos y la cata de sus vinos, Perú también se presenta ante el mundo como un destino gastronómico en el cual, los turistas quieren conocer su cultura a través de la comida.